
¿Y si la atención que «nos captura» el trauma fuera una brújula hacia la trascendencia, y no la cárcel que nos determinó?
Soy psicóloga, me formé en psicoanálisis, pero la vida —y mis consultantes— me llevaron a tejer un telar más vasto, abierto e integrativo. Dejé de pensar la psicología desde la dicotomía de la trinchera frente al trauma, o la consulta onírica y fantasmática del diván. Elegí habitar una psicología que integra al cuerpo —no solo el cuerpo del deseo, sino el cuerpo real—, habitado por una mente que tiene su correlato biológico, y un alma que tiene un propósito más allá de la existencia, pero que usa la existencia misma como instrumento de trascendencia.
En esa complejidad plural te propongo vivenciar cinco zonas que van desde la biología hasta la espiritualidad, para comprender por qué el cuerpo recuerda esperando una respuesta. Una respuesta que, como la esfinge, puede darnos la llave transformadora sobre el interrogante de nuestro propósito vital.
No es un libro de teoría. Es un libro para vivenciar. Vas a encontrar pausas que te invitan a bajar del pensamiento al cuerpo, y algunas verdades que quizás incomoden antes de aliviar. Si estás buscando multiplicar las miradas sobre tu historia, quizá este libro es para vos.